Quiero ser vegana PERO…
¿Cuántas veces has dicho esta frase?
Va, en serio. ¿Cuántas veces lo has dicho?
Aquí te ponemos otros greatest hits que hemos escuchado (y dicho) muchas veces:
Vegetariana sí, pero vegana…
Es que me gusta demasiado el queso, no podría renunciar a él.
¿Y cuándo salga a comer a la calle qué pido, ensalada?
Aunque yo lo haga, seguiré estando sola, el mundo seguirá igual.
¿Tomaré suficientes proteínas, tendré que suplementarme? Uf, qué rollazo.
Te entendemos, porque hace unos años éramos nosotras quienes decíamos cosas así.
Entonces… ¿qué paso para que diéramos el paso al veganismo?
¡Holi! Somos Bea y María.
No somos superheroínas.
No somos las más activistas.
No somos superiores a nadie.
Siempre nos consideramos amantes de los animales, hemos colaborado con asociaciones, hemos donado a fundaciones, nos han encantado los perros y los gatos…
Y ahí vino la pregunta: ¿por qué nos encantan los perros y los gatos, pero ponemos una vaca o un cerdo en nuestros platos?
Y ahí empezó todo.
Como buenas millenials, empezamos a buscar información por internet y OH-DIOS-MÍO: demasiada información. Y en este momento fue cuando empezaron las dudas que hemos puesto arriba.
Y no fue un camino corto, no. Y no paraban de surgir dudas, impedimentos… pero, al final, todo esto nos sirvió para reafirmarnos en nuestra decisión:
Queremos evitar la explotación y el sufrimiento animal.
Y si tú también quieres y no sabes por dónde empezar a meterle mano, déjanos tu correo aquí abajo.